Go dig your grave

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Rosario, Sante Fe, Argentina
-So, no, I don't believe in the Devil. We don't need him. People are bad enough by themselfs.

domingo, 13 de mayo de 2012

Media naranja

La novela está llegando al final de la primera parte.
No falta mucho.
Bueno, sí, falta mucho.
¿Cuánto mucho?
Menos mucho que antes.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Pequeños cambios...


...que acentúan grandes rasgos.


Hoy decidí que Gretel, la madre de Catalina, llamaría a su hija "Cata", en lugar de "Caty", como ya había establecido.

Gran cambio. Me siento satisfecho.

viernes, 4 de mayo de 2012

Algunas cosas que me inspiran

Para inspirarme un poco, leo un ejemplar usado de "El Bebé de Rosemary", de Ira Levin, que conseguí a 17 pesos en una librería atendida por un viejo pelado de pocas palabras. Normalmente, en lugares de compra-venta de usados, el aroma de los libros viejos es más fuerte que cualquier otro. Esta vez no fue el caso.
Leo breves fragmentos mientras estoy en el baño. Leo hasta que una única palabra me inspira y me impulsa a escribir como loco.
No siempre encuentro esa palabra, claro está.
Así que debo recurrir a otras cosas. Algunas de ellas, inconscientes, como la que me pasó hace un rato. Encontré muchísima inspiración en una película independiente llamada "Towelhead (nada es privado". Es sobre una niña de 13 años (al igual que mi Desiré), la cual emprende su inevitable y brusco camino hacia la madurez y el despertar sexual. Me llenó de ideas, e incluso tuve la sensación de que las cosas que ya he escrito sobre la madurez sexual y la femineidad de mis personajes no son tan disparatadas como temía en un principio. Hasta hubo escenas (pequeños momentos o acciones más bien) que parecían extraídas directamente de mi novela. Eso me hizo releer mis pasajes y modificarlos lo suficiente para que no parecieran robados de la película.
Me acosté satisfecho, a eso de las 3 de la mañana. Cerré los ojos y soñé física y detalladamente con mis personajes. Cada vez los siento más reales. Eso me encanta.

jueves, 3 de mayo de 2012

Detalle interesante

Empecé a escribir la novela en octubre del 2010, cuando estuve de visita en la casa de mi amiga Elina para el festival de cine de terror “BARS” (Buenos Aires Rojo Sangre). Escribí la primera línea del primer capítulo sobre su mesada de la cocina, antes de irnos a comer a un pizza libre. No recuerdo el día exactamente. Tendría que mirar un almanaque.
Una nota que me hizo recordar que no estoy solo en este universo. Y que las cosas son así. Y no hay vuelta que darle. Aferrarse a la paciencia y no desistir.


Extraño oficio, éste (por Arturo Pérez-Reverte)

MAYO 1, 2012  |  ANOTACIONES  |    |  COMPARTIR
Extraño oficio, este de escribir novelas. Trazas una trama minuciosa, determinas situaciones y todo eso. Y luego puedes tardar meses o años en llegar a ese punto. Hace falta paciencia infinita, pues de nada vale apresurarse. Adelantarse al ritmo necesario. Al poco a poco. Así, puedes pasar muchísimo tiempo pensando en una escena que no escribirás todavía. Éste es un trabajo que requiere cierta sangre fría. O mucha. En novela, las prisas matan. Pero al fin, un día más o menos lejano, te toca. Llega el momento de abordar esa escena. Y la escribes al fin. A veces sale como imaginaste. Sí. A veces, no. A veces tú o la novela han cambiado mientras pasaba el tiempo, porque la trama y los personajes no son definitivos hasta que pasan de tu cabeza al papel, e incluso hasta que corriges las pruebas de imprenta y se publica el texto. Cuñas de última hora. Ideas. Retoques. Las situaciones y personajes viven y evolucionan contigo. Pero cuando consigues contar exactamente lo que hace año y medio decidiste que contarías, o lo que resultó de ello, piensas: qué largo camino para llegar a esto. Una felicidad singular, ésa. Es como empezar a navegar, marcar un punto de arribada en la carta, un faro por ejemplo, trazar el rumbo y navegar a ciegas. Al fin, un día, ves la luz de ese faro exactamente donde lo esperabas, a cinco grados por tu amura de babor. Y piensas: no sé si soy buen marino, pero esta vez he sido buen marino.

3 meses desde la última anotación

Un fragmento que siempre me levanta el ánimo:


"...el chico la contempló acercarse, atónito. No podía creer que Catalina Wolker le estuviera dirigiendo la palabra. Ella nunca le había hablado antes, a pesar de que compraba seguido en la frutería y se cruzaban a menudo.
Cuando Catalina se detuvo frente a él, el chico depositó el cajón de manzanas en el piso e intentó hablar sin balbucear.
—Sí, ¿qué necesitás? ¿Querés una manzana?
—No, no quiero una manzana.
—¿Segura? Todos quieren una manzana.
—Que no.
—¿Que no qué?
—¡Que no quiero una manzana, idiota! Quiero que me ayudés con algo. Ya. Ahora —y lo tomó de la muñeca e intentó jalarlo. No pudo moverlo..."

Fragmento, que en su momento, me dio mucha risa, y sigue pareciéndome una buena escena de apertura-presentación del personaje masculino. Creo que deja muy en claro la personalidad tímida y parloteante del personaje.

jueves, 16 de febrero de 2012

Traslados

Terminé mis vacaciones en Seguí.
Seguí es mi lugar de nacimiento y donde pasé toda mi adolescencia antes de venirme a estudiar y a vivir a Rosario.
Estuve allá, apróximadamente, dos meses y la novela avanzó mucho.
Ahora que volví a Rosario, tengo que ver cómo lo hago funcionar, puesto que el año pasado dejé de lado la escritura para concentrarme en mis estudios, pero este año no la quiero abandonar. Quiero terminarla. Acá mis días son más cortos, tengo muchísimas cosas que atender, tengo que elegir entre qué cosa hacer y qué cosa no hacer. Pero no quiero elegir. Quiero hacerlo todo. Sé que no está bien.
Ya encontraré el modo de acomodarme, de hacerme un espacio. CARICIAS DE VERANO tiene que ver la luz. Así sea para mis esplendidos y escasos fans que creen en mi trabajo.